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Tema: Morgoth, el Señor Oscuro

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    Morgoth, el Señor Oscuro

    El origen del Señor Oscuro



    El Vacío Abisal se formó a partir del choque de la Luz y el Vacío y ahí surgieron algunas razas de demonios, las primeras: Nathrezim, Annihilan, Abisales, Infernales, Inquisidores, Madres de diablillos y otros y estos fueron sometiendo a mundos y creando nuevos demonios. Pero cuenta la leyenda, de quien pudo ser el primer demonio de entre todos ellos, un ser que nació dentro del primer planeta del Vacío Abisal, como si un alma-mundo se tratase, alimentándose de este. Ya cuando los otros demonios comenzaron a sembrar el caos, el llamado Señor Oscuro, Morgoth comenzó a someter a los otros planetas del mismo Vacío Abisal.

    Mientras los otros demonios como los Nathrezim sembraban el caos en otros planetas para someterlos y crear nuevos demonios, mientras los Annihilan o Señores del Foso usaban su sangre para someter a mundos enteros, incluso mientras llovían meteoritos infernales y abisales y otros demonios destruían o conquistaban planetas de la Gran Oscuridad, pero sin destruirse entre ellos, Morgoth quería mucho más.
    Los demonios eran caóticos, entre ellos tenían roces, luchas de poder y guerrillas, pero nunca luchaban para conquistar sus propios planetas, su intención era expandir el Vacío Abisal, en cambio, el Señor oscuro no solo sometía planetas de la Gran Oscuridad, también lo hacía con los del mismo Vacío Abisal, se consideraba un dios en toda regla y no colaboraba con nadie, era único y no conocía límites.

    Conquistó Nathreza, Xoroth y muchos otros planetas. Se alimentaba durante milenios de sus almas y esencia hasta dejarlo seco y luego lo devoraba hasta que no quedaba nada. Todos los demonios comenzaron a temerle y él imperaba como un dios, incluso ordenando que creasen templos y estatuas en su nombre, su ego estaba por encima y cuando lo hacían, él pedía más y más.
    El Panteón se había formado y sus dos campeones se enfrentaban a los demonios, que era un ejército casi infinito; Sargeras creó Mar'duum y encerró a miles de demonios allí en su gran lucha por la galaxia y aunque, el Panteón nunca llegó a conocer a Morgoth escucharon historias sobre él, mientras que el dios también escuchó hablar de los titanes y solo deseaba eclipsar su poder y derrotarlos, para demostrar ser mejor.

    Morgoth no se escondía, pero estaba en las profundidades del Vacío Abisal haciéndose más y más fuerte, pero sabía que para derrotar a los Titanes debía encontrar otra fuente de poder más allá, por eso con su ojo de fuego miró más allá y encontró al Vacío, el primero en encontrarlo fue él y no le importaban sus intenciones, no se sometería ante nadie, pero usar esa magia quizás le daría el poder que necesitaba.
    Los Nathrezim fueron los siguientes en descubrir ese poder, ahora temían también al Vacío, sabían que pretendía someter a un Titán, por medio de los Dioses antiguos y la corrupción para envolver el universo en la nada absoluta, en oscuridad que envolverá todo, incluído el Vacío Abisal y su mundo.
    Sabían que si Morgoth lo absorvía, aceleraría sus planes y no podían remediarlo, por ello aunque Sargeras y Agrammar suponían un problema, debían centrarse en eliminar al Señor Oscuro.

    Reunieron a todos los esclavos de Morgoth, no tenían nada en común excepto que todos odiaban que Morgoth estuviese por encima y todos le temían, se enfrentaron a él en una guerra casi interminable durante más de mil años.
    Los Nathrezim al mismo tiempo que el resto peleaban y cientos de ellos desaparecían de la existencia, usaban las sombras para manipular su mente, a cambio solo consiguieron retorcerla más aunque pudieron debilitarlo.
    Antes de que Nathreza o Xoroth estuvieran listos para ser devorados totalmente por el primer demonio, sus esbirros consiguieron derrotarle y encerrarle tal y como vino al mundo, dentro del núcleo de Nathreza en una prisión, con magia que ocultaba al demonio de los Titanes, de otras formas de vida e incluso del Vacío.
    A cambio sacrificaban demonios y seres inferiores para darle almas y esencias como alimento mientras Morgoth dormía, de esa forma saciaban su sed y evitaban que creciese y destruyese el mundo, o el universo.

    Y entonces la mayoría se olvidaron de él, más tarde Sargeras encontró al Vacío y torturó a los Nathrezim que le hablaron de él y sus intenciones, estos demonios originarios de Nathreza perturbaron al Titán que empezó a enloquecer y sintió miedo por primera vez en su existencia. Sargeras asustado destruyó un mundo corrupto por los Dioses Antiguos y destruyó a esos Nathrezim.
    Más tarde abandonó al Panteón, marchó durante mucho tiempo solo y no tardó en liberar a los demonios de Mar'duum, devorar el poder del Vacío Abisal para crear la Legión Ardiente y liderarla...
    Todos los demonios ahora portaban la marca de Sargeras y estaban bajo su voluntad y entonces ya eran muchas más razas a su servicio; todos menos Morgoth que aun dormía.

    Miles o millones de años después, en el Vacío Abisal, donde el tiempo pasaba más rápido... Llegó un Cazador de Demonios, alguien que fue mortal una vez pero que por culpa de un error de Sargeras, ahora era un problema.
    Illidan Tempestira, que llegó a Nathreza y arrasó el planeta, destruyó a todos los demonios dejando solo esencias y ningún alma, robó los archivos y se marchó, pero la prisión de Morgoth quedó intacta, no puedo verla pues estaba oculta y solo un Nathrezim podía entrar.

    Esto no solo dejó en ruinas al planeta, también hizo que los sacrificios cesaran y Morgoth, aun dormido empezó a consumir todas las esencias de demonios muertos en el planeta y aumentó su poder, al mismo tiempo se creó una brecha en la prisión en la que, el Príncipe del Nexo, Balthan del Vacío, penetró y se dedicó a lavarle el cerebro durante más de mil años.
    Su mente fue retorcida, pero no consiguió someterlo, su voluntad era casi inquebrantable.

    El alzamiento de Morgoth
    En la actualidad, un señor del terror, no muy poderoso pero si astuto, llamado Asmodeus, junto a una eredar llamada Keilnei, un sátiro llamado Malek y otros cuantos siervos de la Legión, penetraron en la prisión, hicieron huir al etéreo del vacío y liberaron al Señor Oscuro.
    Este les perdonó la vida solo por haberles liberado y ahora, Morgoth cree estar listo, tras tanto tiempo consumiendo poder para enfrentarse a Sargeras y convertirse en el rey de los demonios, el dios del universo y del Vacío Abisal.

    Tras dejar seco y aun más en ruinas Nathreza, emprendió su viaje por el Vacío Abisal y esperaba poder enfrentarse al Titán caído, sus espectativas eran grandes, pero muy lejanas de la realidad.
    Si bien se trataba de casi una deidad, no tenía mucho que hacer. No obstante, el Titán sabía a donde llevaría todo esto y aceptó el desafío.
    Se mostró ante él blandiendo la mitad de su espada casi del tamaño de Azeroth entero, dejó que Morgoth atacase primero y blandió sus garras sobre el coloso señor de la Legión Ardiente, planetas en ruinas a su alrededor estallaron en mil pedazos cuando el gran Titán avanzaba a su paso.

    El Titán estaba poniendo a prueba su poder, efectivamente llegó a dañarlo, una pequeña herida aparecía en su pecho, pero no parecía darle importancia. Sargeras estalló en llamas y mostró su furia,
    con su espada hirió al demonio, pero dejándole con vida tal y como él quería, finalmente con su magia dibujó su marca en su esencia y entonces Morgoth cayó rendido a sus pies.

    - Decían que eras un dios, te creía más poderoso. Tu ambición es peligrosa, querer conocer los secretos del Vacío... Debería destruirte. Pero con mi marca, te mantendré controlado, Morgoth. Esa misma ambición y ese poder que albergas pueden ser moldeados para que seas un arma de la Legión Ardiente. Olvidarás que estás bajo mi voluntad, creerás ser libre y seguirás creyendo un dios, has demostrado ser mucho más eficaz así. No seguirás órdenes de nadie, excepto las mías en la sombra y la de mi lugarteniente, Kil'jaeden si es necesario. Serás mi arma, someterás todos los mundos que quieras, incluido Azeroth para llegado el momento, reiniciar el universo.

    Esas palabras resonaban alrededor, solo Kil'jaeden y Archimonde observaban en la lejanía. Todo lo que el gran Titán habló, se metió en la mente de Morgoth como un susurro. El Señor oscuro recordaba haberse enfrentado a Sargeras, recordaba la derrota pero seguía creyendo ser libre, respetaba y temía a Sargeras, pero quería eclipsar su poder, su ambición seguía siendo la misma o quizás incluso mayor que antes. Esta vez Morgoth estaba seguro de que quizás, si quisiera vencer a Sargeras o a someter el Vacío, necesitaría crear un ejército y usarlo a su voluntad.

    Época oscura

    Lo que en Azeroth eran días o meses, en el Vacío Abisal y en el cosmos era mucho más. El Señor Oscuro se sentía vulnerable y aun débil, no había vencido a Sargeras y aun creía ser libre para querer destruir y conquistar mundos. Él creía que se volvería a enfrentar al Titán caído, pero lo cierto es que solo era un pensamiento interminable en su perversa mente, pero jamás retornaría a aquel combate.

    Morgoth quería saciar su hambre, por ello sometió a cientos de demonios inferiores que él para que le sirviesen en muchos mundos y comenzó a ejecutar el plan que mientras dormía, durante eones fue planeando. Dentro de aquella inmensa criatura formada del caos, se encontraba un ser tremendamente inteligente y aunque el Vacío y sus años en cautividad desataron sus celos, su ambición y su orgullo cegándolo incluso, poco a poco se mostraba que era casi tan astuto como aquellos que una vez lo sometieron. Su plan giraba en torno a conquistar el universo y para ello debía tener un ejército, aunque cuando él conquistaba el Vacío Abisal lo tenía, no necesitaba demasiado ya que él solo se bastaba, pero no ahora que tenía rivales.

    Él veía más allá, todos los demonios que consumió le daban visiones, todo lo que ellos habían visto y vivido ahora estaba en su mente y por ello sabía que solo había un planeta que se le resistiría, Azeroth y sería allí donde ejecutaría sus mayores planes, para algún día aparecer y devorar el planeta si lo conseguía. Sus esbirros crearon templos y un culto en su honor, los siervos del Señor Oscuro practicaban sacrificios y la magia negra en su honor. Lo que hizo no fue crear aquella secta, si no rescatarla de la antigüedad, pues antiguos cultores y esbirros demoníacos que le sirvieron con orgullo en el pasado, regresaron a servirle, de la misma forma que servían a Sargeras, la diferencia es que Morgoth les concedía favores a cambio de su lealtad y sus rezos.

    Se rescataron textos antiguos de leyendas y la historia de Morgoth, algunas Shivarras reescribieron esos textos hasta la actualidad y propagaron su palabra por el universo. Muchos de ellos crearon esculturas y rezos a su Señor oscuro, algunos escondían figuras de adoració a Sargeras ocultas en esos mismos templos, para que su señor no se diese cuenta, pues al fin y al cabo no era más que uno de sus esbirros, todos eran armas del Titán caído.

    El Señor oscuro durante esos cientos de años en los que se fue rescatando y expandiendo su legado, puso a muchos de sus sirvientes en Azeroth para poder controlarlo todo. Se acordó entonces de un demonio que murió hace mucho tiempo y regresó al Vacío Abisal, demonio que murió más tarde a manos de Illidan y gracias a ello, conservaba sus recuerdos. Karath'nir, el cual se creyó muerto tras ser derrotado por el Consejo de Tirisfal, organización secreta de Azeroth encargada de proteger el planeta de la Legión Ardiente, concretamente murió a manos de Alodi, el primer Guardián de Tirisfal. Morgoth ahondó en esos recuerdos y contempló posibilidades en aquel pasado. El Guardián de Tirisfal era muy poderoso para él y aunque actualmente no hay ninguno, sabe que Sargeras manipuló a uno de ellos y resultó en parte; el Señor Oscuro pensó en Aertin Manobrillante, quien estaba destinado a ser el primer Guardián de Tirisfal, pero en cambio el proceso falló y Karath'nir acabó con él.

    Si bien no tenía el poder de un Guardián de Tirisfal, albergaba no solo conocimientos de como se le otorgó el poder a Alodi, también conocía como funcionaba el Consejo, su poder y también murió con gran parte del poder de todos los magos del consejo, el ritual no se completó, pero tenía poder suficiente para ser quien quería que fuese y además, su alma estaba atada al mundo, Karath'nir no pudo atraparla y el consejo no sabía de esto. Por otro lado, también pensó en otro gran hechicero cuya alma vaga por el crater de la ciudad de Dalaran, su fundador, Ardogan.

    Tenía grandes planes, pero aun debía ejecutarlos, necesitaba un lugarteniente en Azeroth, alguien que preparase su llegada.
    La semilla del caos debía ser plantada y para ello, un joven sería el elegido.

    La semilla del demonio

    Con los recuerdos de Karath'nir no fue tan difícil encontrar el alma de Manobrillante, durante cientos de años estaba siendo torturada en Azeroth, bajo el crater de Dalaran en lo más profundo, sin poder descansar en paz y nadie se preocupó de ello. Morgoth envió demonios de muchos tipos al crater, secuestró a todos los magos que pudo hasta que encontró el alma que buscaba, en su paso encontró más almas que torturar.
    Creó una prisión en el Vacío Abisal donde encerrar a todos los cultores vivos y las almas de los magos condenados y comenzó a indagar en la mente de Aertin y a retorcer su alma. Con su esencia, contaminó su existencia y no fue difícil, gracias a la envidia llegó al rencor, al odio y a la ambición.

    Aertin iba a ser el primer Guardián de Tirisfal, pero el proceso murió y Karath'nir lo asesinó, gracias al Señor Oscuro ahora quería ser más, quería ser el elegido. El primer demonio le mostró como los Guardianes de Tirisfal habían desaparecido, como Medivh se había convertido en un demonio, como ni si quiera la Orden de Tirisfal estaba en pie y le mostró que si le servía, sería más poderoso que un Guardián en el futuro, que comandaría legiones enteras en Azeroth y gobernaría aquel planeta mientras él reinaba el universo, siendo así su lugarteniente. Al principio su voluntad se resistía, pero hacía tiempo que estaba muerto y no fue difícil, mediante recuerdos falsos y una tortura larga comenzó a experimentar lo que el Señor Oscuro buscaba.

    Mientras tanto, otros demonios a su servivicio se encargaban de moldear a otros cultores y magos, tales como Ardogan, el fundador de Dalaran. Morgoth estaba creando sus campeones para que llevaran a Azeroth el caos y no tardarían en tomar forma. No obstante llevaría mucho tiempo darles un propósito y aunque el tiempo allí pasaba rápido, debía preparar el terreno en Azeroth.

    El despertar de Marduk


    Pasó el tiempo en las ruinas de Nathreza mientras el Señor oscuro Morgoth moldeaba el alma de Aertin Manobrillante, aun no había acabado con él pero ya había creado un siervo fiel y no le fue muy difícil implantar su esencia y sus deseos más oscuros a aquel ser, creando así la esencia de un demonio y haciendo que sea casi inmortal, para ello lo primero fue hacerle olvidar su vida pasada y tan solo le dejó el recuerdo más oscuro que le quedaba, el como fracasó ante la idea de ser un Guardián de Tirisfal y como fue otro quien lo consiguió. El primer demonio retorció ese recuerdo para que le inspirara en su deseo de venganza y que su ambición fuera la de convertirse en el hechicero más poderoso existente después de él.

    Para que olvidase el resto de su antigua vida, Morgoth le dio el nombre de Marduk, el Cruel, como se traducía en Thalassiano y no en la lengua de los demonios. Fue así ya que quería inspirar su deseo de venganza y de odio. Aertin fue un Alto Elfo y Morgoth se aprovechó, sabiendo que aunque los elfos eran grandes en el pasado ahora solo son una sombra de lo que fueron, pero que aun así son grandes, poderosos y diversos por todo el planeta. Usó esto para que así odiase a esta raza longeva por encima del resto por haberle privado de llegar a ser un Guardián y de esta forma, odiará tanto a la Horda como la Alianza por contar con esta raza.

    El colosal demonio usó el poder de tantas almas que consumía para otorgar más poder al mortal, el suficiente para llevar a cabo su plan.
    El Señor oscuro liberó a Marduk, al menos su espíritu que a pesar de que aun no tenía cuerpo físico, ya era digno de ser su lugarteniente y sería él, quien ejecutase el plan en Azeroth. Usó las pocas almas que le quedaban para enviar a su futuro campeón a Azeroth, dado que todavía era un espíritu y no era un demonio mayor no fue difícil, solo hizo falta mil sacrificios.
    El espíritu, aunque ahora era en parte demonio, aun estaba ligado a Azeroth, así que a través del Reino de las sombras volvió al Crater de Dalaran donde comenzaría a buscar su recipiente y no lo hizo solo, pues su señor, envió a Ardogan con él y este último, encontró rápidamente un recipiente digno, un viejo hechicero al que le quedaban pocos días.



    El plan maestro

    Ardogan a diferencia de Marduk, si recordaba su antigua vida, en cambio ya no era el mismo. Deseaba por encima de todo el poder, sin embargo Morgoth creyó oportuno que una vez regresara al mundo y encontrase un recipiente, debía olvidar a quien servía y así fue... El hechicero olvidó a su señor y también al lugarteniente Marduk. Solo tenía vagas imágenes de su pasado hace milenios y parecía desconcertado al ver que había regresado a la vida, con otro cuerpo tanto tiempo después y aunque ahora era más ambicioso, seguía conservando parte de su ser. Ardogan creía que le tomarían por loco, así que guardó silencio, vagó durante semanas o quizás meses solo por Azeroth hasta que llegó a Ventormenta y trató de recordar todo lo que fue y descubrir que ha sido del mundo todo ese tiempo.

    Tardó en acostumbrarse, pero con sus conocimientos no olvidados, no tardó en hacerse un hueco en el Kirin Tor y ganar poder entre la sociedad mágica, la gente se impresionó dado que ese hechicero anciano apareció de la nada, pero no sería la primera vez que alguien les sorprende. Lo que ni él, ni nadie sabía es que una entidad oscura acechaba su mente observando, esperando el momento de que fuese de utilidad.

    Por otro lado, Marduk vagó por los alrededores atormentando a más magos que habitaban en el Crater, no tardó en hacerlos enloquecer y hacer que incluso le venerasen. Necesitaba cuanto antes un recipiente, sin embargo sabía que eso no sería suficiente, tenía indicaciones de como crear un arma capaz de dominar el mundo y preparar la llegada de su señor. Observaba desde su estancia más allá y se fijó en un humano, joven, poderoso y buen guerrero pero llevaría tiempo llevarlo a donde quería.

    En otro lugar, todo ejército necesitaba armas y para crear el arma de poder que su señor le indicó, Marduk, necesitaba herreros lo suficientemente poderosos y no le costó encontrar concretamente a dos, dos que pudiesen realizar lo que él quería. Herreros y joyeros, un elfo y un enano de la Hermandad del Torio, desde el crater, envió imágenes en sueños de diferentes localizaciones en el mundo a estos dos individuos, para que así buscaran y se interesaran por lo mismo que él. Todo estaba en su sitio, solo necesitaba tiempo... El plan estaba casi listo para ser ejecutado.



    La forja de las Gemas de poder


    CONTINUARÁ...


    OFFROL: Se trata de un Boss universal custom, al nivel de Talgath o Mannoroth, por debajo de Kil'jaeden y Archimonde pero con bastante repercusión. No alterará el Lore oficial y está destinado para crear tramas y factor sorpresa en el rol mucho más divertido, igual que se crearán otros héroes y villanos. Este boss no aparecerá en Azeroth ni se enfrentarán a él directamente hasta Draenor o Legión, a menos que se le vaya a buscar. Tendrá tramas y repercusión en el mundo de forma indirecta, creará otros campeones, etc.
    Última edición por Darkkang; 14/01/2018 a las 23:40

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    Re: Morgoth, el Señor Oscuro

    Actualizado. Las gemas de poder son inminentes.

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