El hombre del pelo nevado





-EEEH-EEEH brokk! ¡Aquí! He encontrado algo, corre por todos los titanes debes ver esto!. - El citado brokk un enano tirando para bajo incluso entre los estándares de su raza se colocó junto a su compañero lo más deprisa que alcanzaron sus cortas piernas, la barba empapada en sudor y barriendo el suelo era una imagen digna de ver aunque fuese para arrojarse al suelo a reír.- POR KHAZ'GOROTH, no deberías meterme tanta prisa, Hjarmi. Por mi madre y sus carneros ¿Qué has encontrado? ¿Tesoros?¿Alguna reliquia de tiempos pasados? Jaj y dijo el prospector barbapiedra que no encontraríamos nada en esta gruta!.- Cerro el pico de inmediato al ver lo que señalaba el barbado Hjarmi con su rechonchos dedos, un hombre de pelo casi blanco se hallaba tendido junto al cadáver de una cosa que si bien por sus “dotados” atributos solo podía ser una de las sirenas que los marineros borrachos afirman ver y enamora durante las travesias en alta mar.- Un hombre! ¡Un condenado hombre! ¿Aquí!?.- exclamó con total sorpresa brokk al tiempo que se acercaba para comprobar su pulso.- Aún respira o al menos lo parece, ¿Qué piensas? Mercenario por la armadura y espada, quizás uno de esos vagayermos que nos han estado presionando desde que pusimos un pie en estas condenadas arenas.- Puede ser, puede ser pero la historia y mi clan no conocerán a Hjarmi Barbatormenta por un enano que abandona a moribundos a merced de los carroñeros! ¡Ayúdame! Lo llevaremos al campamento, si allí despierta y no nos convencen sus explicaciones entonces ya podremos patearle el huesudo trasero y perderlo de nuestras vistas. - Brokk parecía convencido con la intención de Hjarmi y encogiéndose de hombros ayudo a cargar al pesado hombre hacia el exterior. -


El camino fue tortuoso en todo su trayecto para cualquier raza que poblaba Azeroth, pero no para los enanos, antes de que el ocaso alcanzará a imponer la noche ya estaban junto a las hogueras del campamento rellenando el gaznate con cerveza, la liga de expedicionarios había acudido a la zona como siempre en su insaciable búsqueda de reliquias titánicas, las cuales abundan de forma anormal en aquella zona recóndita de Kalimdor. El hombre de cabello albino no parecía reaccionar al zarandeo continuo para tratar de despertarle, sus heridas eran demasiado graves y habría muerto hace tiempo en aquella gruta de no ser por ambos enanos, postrándolo en uno de los improvisados camastros lo dejaron descansar, días, semanas, parecía que jamás despertaría hasta que un buen día abrió los ojos levemente. Su mirada se detenía inquisitiva mente en cada rincón de la tienda en que se encontraba, los enanos podían ser orgullosos y tacaños a la hora de compartir sus descubrimientos, pero no se podía decir que faltarán a la hospitalidad. La tienda de campaña estaba recubierta en su sueño por una espesa piel de carnero que mantenía alejada la ardiente arena, bichos y suciedad de los pies. Junto a la entrada se encontraba un barreño de agua al cual se acercó el hombre como primera acción tras su despertar, se arrojó la gélida agua a la cara buscando aclarar sus ideas, despertar aun más del estado de atontamiento en que le había dejado una “siesta” tan prolongada, en ese instante entraron los enanos, Brokk y Hjarmi lo miraron con rostros sonrientes, después de todo habría sido un gran fastidio haber gastado esfuerzos en salvar un cadáver de aquella gruta. – Al fin despiertas, humano de pelo blanco. Hubiéramos pensado aquí mi camarada Hjarmi y yo que dormirás hasta el mismísimo advenimiento de los titanes y tus ojos siempre cerrados no parecían evidenciar lo contrario. Déjame presentarme para no faltar a las ancestrales normas de cortesía enanas, soy Brokk Barbatormenta y este de aquí es. - Yo soy Hjarmi Barbatormenta, su hermano mayor. - Inquirió molesto porque su hermano no le hubiera permitido decir palabra con su continúa charlatanería. - Ah si, si claro cada barba hace su presentación como dice el dicho, dime ahora como te llamas tú y más aún, humano. ¿Qué hacías en esa gruta subterránea? Y más aún solo, solo un necio como mi hermano podría pensar tal osada tontería. - Hjarmi gruñó entre dientes mientras reprimía las ganas de golpear con el puño cerrado la dura calva de su hermano, pero se mantuvo firme sentía mucha más curiosidad por escuchar la historia que tendría que contar el humano de pelo albino. -


-Yo. no lo recuerdo, tanto mi nombre como el porque de estar en el lugar donde ambos me hallarás…- Pues bien comenzamos en ese caso, pareces haber olvidado incluso tu nombre. Al tozudo de Brokk le suele pasar lo mismo, pero solo cuando ingiere una docena de pintas de espumosa Cebatrueno. - Brokk asintió pareciendo enorgullecerse de lo que bien podría ser un récord alcanzado tiempo atrás. - ¡No te preocupes pelo blanco, si por algo se caracteriza la liga es por sus recursos para solventar estás situaciones! Llamaremos al prospector Barbapiedra, ese anciano barbado sabrá cómo sacarte de tu ensimismamiento.- Cuando llego el prospector era a todos ojos un enano intimidante, su barba gris de color piedra hacia buena fe a su apodo, era con bastante más alto que el estándar enano y llevaba su cuerpo plagado de tatuajes, miro al albino desde debajo de sus pobladas cejas con suspicacia por lo que ese albino pudiera decir.- Soy el prospector Barbapiedra, yo he ordenado darte cobijo y sustento bajo nuestro frágil techo, no espero que me lo pagues pero siento curiosidad y necesitamos toda la ayuda que pueda de requerida, ¿Cómo te llamas?.- Lo desconozco ciertamente, creo que me di un buen golpe en el sitio donde me hallasteis, había allí algo más aparte de mí cuerpo tendido?.- Pregunto conforme se levantaba dolorido y examinaba lo que parecían sus dos espadas de acero.- Y tanto que si, una sirena ¿Has oído sobre ellas? Los titanes saben que hacíais los dos allí, ella cortada por la mitad y tú respirando a duras penas. - Exclamó Brokk en alto-. Bueno, sepáis o no tenéis una deuda con mis muchachos y la liga, parecéis probaros con esas dos y nosotros hemos perdido bastantes guardias de caravana en las últimas semanas, si no es por esos condenados vagayermos son los ogros de las dunas o el maldito relicario. Comprenderéis albino que toda ayuda es bien recibida y puede salvar un par de vidas, si aceptáis os diré cómo recuperar vuestros recuerdos y dicho sea de paso tendréis agua y comida fruto de la hospitalidad enana. - acto seguido y tras soltar su propuesta el prospector Barbapiedra se cruza de brazos mirando inquisitivamente al humano albino, como si fuera capaz de mirar a través de la corteza que es su piel y llegar a atisbar sus pensamientos. -


-Si no fuera por vosotros, maestros enanos me hallaría muerto en esa gruta alejada de la mano de la luz, desconozco qué deidad os llevo a ambos hacia esos senderos, pero confío ciegamente que algún destino guio vuestros pasos, y ahora el destino me dicta que aún sin saber mi nombre debo ayudaros para pagar la gratitud. Decidme qué hacer enano y cumpliré la labor con gusto por vuestra como bien habéis dicho, “hospitalidad”. - Tras acercarse a las espadas y tomarlas comenzó a evaluar el estado del filo y la guarda, algo deterioradas por un presumible uso prolongado o mal mantenimiento, quizás ambas cosas las habían llevado a ser una reliquia en sus manos. - Sea pues, humano. No tenéis nombre por el que llamaros, pero os llamaremos Wyr por ahora, pues vuestro cabello es blanco y blanco es el significado en vuestra lengua de Wyr, acompañareis a los dos zoquetes de Hjarmi y Brokk hacia la gruta en que os encontraron, quizás no hallarán nada en un principio, pero esas galerías de túneles argh, por KHAZ’GOROTH difícilmente pueden ser algo ordinario. Marcharemos mañana, será mejor que avancéis a pie para no llamar demasiado la atención.- El resto de la noche el albino al cual habían otorgado el nombre de Wyr rebusco entre su almófar, cualquier cosa que le pudiera servir para determinar quién fue, un cuchillo de caza con un filo alcanzando entorno los once centímetros no me decía mucho más aparte de que quizás fuera un peletero, un par de piedras afilar con las cuales durante la noche dispuso las espadas en una condición nuevamente favorable pero con diferencia un tomo de páginas desgastadas fue lo que más llamó su atención, tenía en su portada y desgastado logo. Parecía alguna especie de heráldica, un dragón negro que guardaba un escudo y espada, no sabe cómo había llegado aquello a sus manos en el pasado, pero en sus páginas pronto encontró una extensa gama de bestias, cualquier tipo estaba allí representado y detuvo sus dedos en aquel ser que casi acaba con su vida. Estuvo leyendo aquel tomo por toda la noche hasta que el amanecer comenzó a llegar sobre el desierto de Tanaris. – HORA DE PARTIR MUCHACHOS! Desayunad los tres huevos y paletilla de conejo correspondiente, cargad bien los odres de agua, y también cerveza para más tarde celebrar nuestro descubrimiento, ¡Brokk maldito mentecato arriba! - Hjarmi el enano de barba rubia y pronunciada coleta golpeaba a su familiar con la ira de los dioses, ni con esas parecía bastar para que el fatigado Brokk se alzara del camastro, hasta que a sus narices llegó el apetecible aroma de los huevos fritos. Tras un nutritivo desayuno al que Wyr tuvo que hacer frente con valentía para terminarlo, los enanos se colocaron a la espalda sendas hachas tan grandes en estatura como ellos mismos, los cinturones estaban repletos de picos de minería, cascos en cuya punta se suspendía una vela y artilugios varios cuya funcionalidad Wyr desconocía y no sentía ápice de curiosidad para preguntar.- El camino se tornó un trayecto cómodo hasta que el sol del mediodía coronaba el azul cielo privado por completo de nubes, en aquella zona solo se veía arena millas y millas más allá pero los enanos parecían saber hacia dónde iban sin casi querer pretenderlo, entre ambos bromeaban con gestas pasadas y hacían referencias sobre ellas, Hjarmi destacaba que acabó con un magnatauro en el lejano norte con solo una lanzada en el corazón, Brokk por su parte contaba exactamente lo mismo con la única diferencia de que no era un magnatauro si no un protodraco, y que lo había abatido como no puede ser de otra forma el mismo. Se detenían ocasionalmente bajo cualquier sombra ya fuera otorgada por formaciones rocosas o alguna insólita palmera que creía en mitad del desierto, las barbas eran el orgullo de la raza enana, pero Wyr asumía que no eran un valor muy útil en un desierto ardiente.


-Y en eso se fundamenta la elaboración de la cerveza, el lúpulo debe reposar por once meses justos y luego secarse por una semana, no seas tozudo como padre!.- Por Khaz y Thor, es sabido que el lúpulo no es la clave si no las piñas roblemadera que se desprenden de los pinos entorno a Forjaz!.- Nunca se supo cual de los enanos tuvo razón al respecto del arte para elaborar cerveza, una flecha surgida de la nada cruzó el aire yendo a clavarse directa en el hombro izquierdo de Hjarmi quien entremezcló un rugido de dolor con toda gama de maldiciones enanas contra el misterioso arquero. - ¡Por los titanes, emboscada nos atacan! Wyr, colocate tras mi escudo no logro ver a ese bastardo entre tanta condenada arena! Examina la herida de Hjarmi!. - Gritaba Brokk quien parecía haber asumido el mando de la defensa, i términos un escudo entre ellos tres y el misterioso atacante el cual parecía ser invisible en aquel terreno que le era sobradamente favorable. Wyr hizo caso al enano y examinó el hombro de Hjarmi, parecía una herida que cerca había estado de alguna vena importante pero que simplemente le privaría de portar el escudo y nada más, alzando la vista por encima del escudo buscaba junto a Brokk al arquero aun cuando resultaba difícil con las continuas maldiciones de Hjarmi tras ellos. - BASTARDO! ¡COBARDE! JURO POR EL YUNQUE DE NUESTRO HACEDOR KHAZ'GOROTH QUE TE ZURRARE HASTA QUE EL PANTEON SE HARTE DE REIR CON ELLO!.- Una segunda date cruzó el cielo, directa a la pierna de Brokk le hizo precipitarse y casi tirar el escudo pero logró alzarse rápidamente aunque tambaleante, Wyr examinó tras el tiro y consiguió percibirlo, un leve destello probablemente de la tercera flecha que el asaltante preparaba lanzar, el sol delató la punta de acero y el albino no tardó en señalárselo a Brokk.- El enano con una sonrisa monstruosa apenas perceptible tras su densa barba arrojo el escudo al suelo y descolgó algo del cinturón, Wyr reconoció al instante una pistola de pólvora de disparo único. Si el enano fallaba el tiro quedaría expuesto para que la tercera flecha acertara ya no en su pierna si no en la cabeza, el disparo retumbó un instante antes de que el sonido fuera absorbido por la arena. - Eso te enseñará, bastardo. ¡Nadie se mete con los hermanos Barbatrueno! Wyr! Necesito sacarme la condenada flecha y Hjarmi no para de gemir de dolor como un carnero despellejado al frio, examina si ese bastardo aún tiene pulso!- Brokk se giró y haciendo exactamente lo que acababa de decir examinó la flecha que se había clavado en el muslo y la saco con cuidado, por fortuna para el no era de filo serrado y tan limpiamente como entro volvió a salir.- Wyr se acercó con ambas espadas desenvainadas, el acero brillaba como un faro a la luz de sol cuando destapó una especie de manto, de exactamente el mismo color que la arena era lógico el porque no habían alcanzado a ver a su asaltante, el hombre estaba cubierto por un turbante que ocultaba por completo su rostro, un vistazo más rápido le llevó a confirmar su muerte y tomo tanto el arco y el carcaj al hombre por si pudieran resultar útiles. Tras rapiñar todo cuanto podía del cuerpo incluido un nuevo odre rebosante de agua fresca se dirigió al reencuentro de los enanos que aún maldecían al arquero. - Ahí viene de nuevo! ¿Dime Wyr, está muerto ese bastardo? Dime qué no, te lo ruego, quiero estrangularlo por mis propias manos y meterlo por la caverna de su madre por la que nunca debió salir!.- Hjarmi parecía haberse tomado ese súbito ataque que no podía defender como una afrenta personal pero su rostro se tornó en una especie de tristeza cuando Wyr le confirmo que no podría ejecutar su venganza de la forma que gustaba.- Agh ese bastardo, por la descripción que das de el habría de ser un vagayermo, condenados humanos, bandidos que vagabundean por el desierto acosando las caravanas de comercio, poco me importaba si lo hacían con los goblins de Gadzetan pero conmigo y mi hermano!? Tienen lo que se merecen. - Afirmó Brokk con rotundidad al tiempo que añadía en un tono autoritario la orden de moverse del lugar, por precaución. -


El resto del camino destacó por su inusual tranquilidad, las arenas se mantenían en pavorosa calma y todo a su alrededor parecía no desprender nada más que un silencio que contrariamente a lo común, trasmitía una inquietante intranquilidad. Ambos enanos y el albino sentían miradas en sus nucas, quizás los vagayermos que habían seguido su rastro y disponían vengar la muerte de su compañera, quizás los Escorpidos venenosos que frecuentan las dunas quisieran nuevas presas y vieran en el peculiar grupo de tres al ejemplo perfecto. Sea como fuere las hachas y espadas no se tuvieron que volver a desenvainar cuando pusieron un pie dentro de la gruta, la piedra cubierta por la arena de la superficie hizo resonar por todo el eco del túnel las pisadas del grupo por unos diez metros antes de comenzar a descender súbitamente hacia el interior. Pronto los tres desaparecieron hacia las tinieblas, los pertrechados Hjarmi y Brokk encendieron sendos faroles que iluminaban gran parte de la abertura, engendrando sombras danzantes en cada tercio al que no llegaba la luz. No era tranquilizador, pero al menos sabrían si algo les atacaba fuera por delante, detrás o los pasillos laterales que se daban con relativa frecuencia. La roca era negra y de bordes afilados como cuchillas, Wyr como es de presuponer no recordaba tal detalle, pero los enanos parecían maldecir la roca. – Condenada obsidiana, solo los mejores picos la perforan y sus picos afilados malnacidos hideputas sean, van a lograr estropear mi barba y ropajes a este paso, no os acerqueis mucho a la pared y menos aún incluso si nos ataquen se os ocurra por la cabeza precipitarnos sobre la negra roca. -Hjarmi que iba en cabeza alentaba a sus dos compañeros tales consejos, altamente útiles sin duda en lo que estaba por venir. Brokk cerraba la marcha mientras que Wyr guardaba el centro de la formación siempre echando miradas vigilantes a los pasillos laterales.- Solo les acompañaba el goteo incesante del agua filtrándose, debía haber por la cercanía alguna salida al mar o quizás un acuífero estaba sobre sus cabezas, el rítmico caer de las gotas parecía camuflar otros sonidos que quizás les fueran más en falta percibir. Pero lo que no la vista y el oído parecían percibir fue el olfato quien como un ángel guardián les puso sobre alerta, finalmente habían llegado hacia el punto de origen. Wyr se detuvo ante el cadáver ya colmado de gusanos que antaño fuera la sirena, la misma criatura que la luz sabe cómo casi se las valió para aniquilarlo. Una leve esperanza se desvaneció en el hombre de cabello albino, confiaba en que ver el lugar, ver la sirena le ayudará a recordar algo más pero no fue así. Si tenía otro nombre en el pasado le era desconocido y por el momento habría de ser solo Wyr.


-Aquí te encontramos, muchacho. Por tu culpa tuvimos que volver atrás, lo exija mi honor como enano y miembro de la alianza. Pero lo presiento, aquí no estamos solos y las reliquias nos aguardan en algún punto de estas galerías, lo que no se muy bien es hacia donde avanzar ahora mismo..- Cállate Brokk,! ¿ ves que está escuálida sirena guardaba algo? Apuesto una pinta de rubia cebadiz a que en su nido encontraremos otro corredor.- Y así fue, Hjarmi no andaba desencaminado cuando entre algas, esqueletos y baratijas varias provenientes de los más exóticos naufragios hallaron una abertura tras el nido. Descendía aún más súbitamente que el sendero del inicio, desde las profundidades les llegaron olores que con certeza los confundieron, un olor podrido, no podrido como pudiera resultar un cadáver. Aquel olor era si bien asqueroso más parecido a una flatulencia enana tras doce días conteniendo gases, azufre parecieron decir ambos hermanos mientras se miraron y sonriendo se perdieron nuevamente en las inescrutables sombras. Los candelabros que portaban ambos enanos parecían empequeñecer en comparación a la absoluta oscuridad, la formación se había alterado y en esta ocasión los impetuosos enanos marchaban al frente hombro con hombro casi peleándose por ver quién lideraba la marcha, Wyr aguardaba tras ellos lanzando ocasionalmente furtivas miradas a las espaldas. Entonces la oscuridad dejo paso a una luz crepitante, más adelante parecieran haber decenas de faroles encendidos, pero en verdad la lava los recibió en medio de una estancia vastamente amplia. Las paredes ascendían por varios metros hasta conformar una bóveda natural de la que pendían estalactitas de varios tamaños que amenazaban con precipitarse contra la cabeza de cualquiera, lo más sorprendente sin embargo no fue esa estructura natural si no las estructuras metálicas que se alzaban sobre la lava misma y parecían bombearla produciendo un tintineante sonido metálico que inundaba toda la sala en su inmensidad, no parecía ser enanicos dijeron al unísono y mismo instante ambos hermanos Barbatormenta. Ni gnomicos, por supuesto los goblins quedaban descartados para una construcción tan elaborada y con los ojos iluminados por la chispa del descubrimiento llegaron a la misma conclusión, aquello era algún tipo de maquina de bombeo de origen titánico. – Al fin, mira eso hermano, ¡mira su estructura! Wyr ven aquí, acércate por el panteón este descubrimiento es tan tuyo como nuestro y nos colmará de fama en la liga! Algún tipo de maquina de bombeo, seguro que tras esto habrá más! – Conforme gritaba fruto de la excitación del descubrimiento se escucharon casi imperceptibles algunos leves gruñidos y sonido de pies desnudos contra la afilada obsidiana. –


Era docenas cuando comenzaron a inundar la sala, aún cuando pareciera que solo podían hallarse en los reinos del este lo que tenían los tres aventureros ante si no podían si no ser troggs. Pero eran distintos, sus pieles carnosas en varios puntos se tornaban en piedra pétrea en otras zonas, sus ojos emanaban un brillo constante de tonos variados alternando el enfermizo amarillo al azul eléctrico, gruñian de forma incesante y aún contrariando su fama de seres estúpidos fueron lo suficientemente astutos como para conformar un círculo encerrando tanto a los hermanos enanos como a Wyr. – Bestias repugnantes! ¡Mancillando con su presencia y hedor estás sagradas máquinas de milenios pasados! ¡Alejaros criaturas o probareis mi hacha cortando gargantas y mi maza destrozando vuestros escuálidos cráneos! – Según Hjarmi lanzó al aire el desafío los troggs no parecieron necesitar más excusa para lanzarse contra ellos, su astucia hasta entonces mostrada se convirtió durante el ataque en una horda de salvajismo desbocado. Avanzaban unos sobre otros, peleándose por ver quién alcanzaba primero el fragor del combate o más bien la muerte a manos de los enanos y sus hachas. Wyr formaba en la espalda de ambos hermanos, salvaguardando la retaguardia decapitó a uno de los troggs limpiamente y logró ensartar a otro en el abdomen, la criatura antes de morir con un berrido de ira hizo lo que pudo por alcanzar con sus dientes el rostro del humano, cerca, pero fue en vano. – Los troggs no paraban de entrar en la sala como una marea, replegándose y volviendo a lanzarse una y otra vez contra hachas y espada. No eran unos grandes luchadores, pero el número comenzaba a hacerse valer, Hjarmi sangraba abundantemente en un brazo y aún le molestaba el hombro izquierdo que le había dañado el vagayermo, Brokk que se hallaba en semejante tesitud se revolvía rabioso decapitando y destripando mientras gritaba insultos en enanico y lanzaba promesas de victoria por Khaz'modan. Los tres lograron abrir una brecha en el círculo de enemigos y saliendo trataron de alcanzar la salida de la caverna, en la gruta estrecha la defensa sería mucho más sencilla y si las cosas se tornaban demasiado feas para lidiar con ellas tendrían una huida, relativamente sencilla. Pero los troggs fueron demasiados y cortaron la entrada del túnel, nuevamente les rodearon pero está vez tras de ellos solo tenían lava y la tintineante máquina que continuaba bombeando la energía geotérmica, totalmente ausente del combate. – Hjarmi!, Lanza la bomba al techo o nos arrojarán a las llamas! No me importa morir aquí pero no toleraré que mi barba se vea prendida y mi honor mancillado! – Brokk gritaba sin cesar de combatir y tras dar esa orden a Hjarmi este miro con curiosidad al techo aún defendiéndose de los impactos, las estalactitas continuaban pendiendo levemente del techo y sin duda sería una de las mejores elecciones en aquella situación. A decir verdad, le sorprendió que Brokk hubiera tenido tal idea, hasta el momento sus mayores logros en esos campos habían sido memorizar todos los ingredientes de todas las cervezas habidas y por haber. El enano descolgó una de las bombas de pólvora negra que colgaban de su cinturón y prendiendola como mejor pudo finalmente arrojo la bomba que retumbó por toda la sala. –


Tanto troggs como enanos y hombre se llevaron las manos a la cabeza, el sonido ensordecedor se había incrementado sustancialmente por el eco de la cueva. Antes de casi reaccionar los escombros afilados se precipitaba tanto contra la horda trogg como contra los tres aventureros. Wyr logró salvar su vida en el último instante de un afilado pico y empujar a Brokk hacia el frente para hacer lo mismo un segundo después, los reflejos del albino resultaba providenciales, quizás en su anterior vida dependiera de ellos por encima de todo. Sea como fuere varios troggs terminaron ensartados, la mayoría escapó presas de la confusión por ese ataque venido del techo. Los escombros también se precipitaron contra la máquina de bombeo titánica que comenzó a expulsar humo en enormes cantidades y temblar sin control, los mecanismos en su interior parecieron estallar en algunos puntos y pronto todo el suelo de la sala comenzó a temblar. Las enormes grietas se formaron con gran rapidez sorprendiendo a troggs, enanos y humano por igual, Hjarmi estuvo a punto de caer a un vacío de lava cuando Brokk le salvó a duras penas arrancando un enorme mechón de pelo de barba en el proceso. – ¡POR EL PANTEON, PODRÍAS HABER TOMADO MI MANO O ECHARME EL HACHA! ¡BASTARDO IDIOTA! – Brokk contrariamente a su comportamiento común no atendió a la provocación de su hermano con una ristra de improperios, en su lugar tenía la mirada fija en el suelo buscando cualquier indicio de peligro. Los troggs habían dejado de ser una amenaza al menos hasta que se recompusieran, bestias como eran podía ser cuestión de segundos o largos minutos, nadie podía saberlo con certeza. La estancia continuaba temblando violentamente amenazando con ceder, la compañía corria precipitandose rapido sobre la entrada pero el suelo bajo esta comenzo tambien a ceder y un canal de lava se abrio justo en el camino, separando a los desesperados tres integrantes de la compañia de su destino. -Habra que saltar, ahora o nos devoraran las llamas o las bestias!- Brokk exclamaba con voz autoritaria aun cuando sus ojos se detenian en su propia pierna aun heria por la flecha del vagayermo, seria difícil saltar por no decir imposible aunque prefería no reseñar ese pensamiento en alto.- No dudemos mas,saltad todos con rapidez!- Wyr justo instantes despues se lanzo hacia el frente en un salto de considerable longitud, su larga zancada de humano llego por poco al otro lado del abismo y a duras penas manteniéndose sujeto inclino la mano y lanzo una nueva comanda.- Saltad, tomad mi mano yo os subire! rapido esta ensanchandose pronto no podreis saltar!. Conforme decia esto la grieta en efecto habia pasado de una pequeña fractura en la obsidiana cortante a una brecha que rondaba con facilidad los dos metros, Brokk miraba consternado mientras Hjarmi se disponia a saltar. -Hermano, no creo poder lograrlo a la de tres saltamos ambos, lo conseguiremos y todos sabran de este hallazgo por nuestra parte!.- Brokk asintio sin conviccion, uno, dos, tres y Hjarmi salto, sus pequeñas piernas no habrian alcanzado a dar el salto por completo de no ser por el sorpresivo impulso de su hermano en la espalda justo al saltar, Wyr extendio la mano y logro aferrar al enano que llego con relativa facilidad al otro lado, pero Hjarmi miro a su lado y allí no estaba Brokk, cuando fue alzado hasta la plataforma donde se hallaba la salida miro al otro lado, alli estaba su hermano, solo, mirandole mientras debajo de su barba se dibujaba una amarga sonrisa.

-!POR TODOS LOS TITANES, ENANO EMBUSTERO, BASTARDO PENDENCIERO SALTA AHORA MISMO!- arriesgandose a caer, Hjarmi se acerco al borde y extendio la mano mientras proferia toda gama de insultos a su hermano para que saltara.- Te cogeré sea de la mano o barba, no te dejare!.- Es inutil, Hjarmi enano tozudo la grieta es demasiado ancha. Debéis marchar, ahora mismo!.- Mientras Brokk hablaba con una frialdad que causaba incluso temor, con la resignación de quien acepta su destino los troggs a su espalda comenzaban a reorganizarse, muchos se ocultaba en agujeros excavados en la roca, grietas minúsculas que se abrían en la roca, otros seguían tratando de atacar a la compañía en su primitiva inteligencia animal.- Wyr examinaba atento la escena, sus sentidos estaban dispuestos en todo lo que les rodeaba, bajo sus pies las leves grietas que comenzaban a abrise evidenciaban que pronto ese suelo también se vendría abajo. Tenian poco tiempo, demasiado poco. Mirando a Brokk directamente a los ojos vio en el enano miedo, ira pero tambien una frase no dicha que trascendia mas aya de esa brecha, "ponle a salvo, Wyr". Justo en ese instante la grieta cedio bajo los pies de Brokk, el enano que en un instante estaba de pie al siguiente desaparecio en las llamas entre la atónita mirada de todos y las lagrimas de su hermano que amenazaba con arrojarse a la misma lava para recuperarlo. Wyr actuando rapido lo tomo del hombro y tiro de el, sabia que de ese ultimo esfuerzo dependía su vida tanto como la del enano y comenzo la ascension, la visibilidad entonces no resulata un problema a toda vez que la lava no paraba de ebullir y ascender, mil y un cortes ocasionados por la obsidiana hacian el ascenso una penuria dificil de comparar, Hjarmi aun en shock se dejaba llevar mostrándose ocasionalmente rebelde y haciendo esfuerzos por escaparse y regresar, pero nada quedaba atrás que pudiera rescatar mas que la idea de una agonica muerte. Llegaron a lo que había sido el nido de la sirena en que habian encontrado a Wyr, el humano trataba de recordar leves fragmentos de como habian llegado alli, izquierda, derecha, arriba, abajo la gruta era laberíntica pero continuaban vagando ambos bajo la imperecedera amenaza de las llamas, pasaron minutos, el suelo de obsidiana ardia como furia bajo sus pies, los desfilachados zapatos de cuero estaban para el arrastre y la planta de los pies se mantenía en carne viva. Finalmente, hallaron una luz al frente, un pequeño agujero no mayor que un brazo pero sin duda alguna llevaba al exterior, Wyr desenvaino la espada y golpeo la obsidiana repetidas veces siempre en vano, su hoja termino mellada y la dura barrera intacta. Recordó entonces las bombas que portaban ambos hermanos en el cinturón, Hjarmi aun se hallaba con el pensamiento en la cámara de la tragedia y debía actuar rápido, no sabia cuando podría irse de sus manos aquella situacion. La bomba era pequeña pero había sido testigo de su poder destructivo, prendiéndola con uno de los candelabros del enano todo lo aprisa que podia la arrojo a la grita y ambos se cubrieron. La explosión arrojo afiladas dagas de mineral que podrían haber ensartado a cualquiera, las estrechas paredes de la gruta condujeron el sonido de la explosión por toda l montaña y los oídos de ambos compañeros estuvieron cerca de estallar igualmente en pedazos, desorientados emergieron a la luz de la luna llena, arrojados sobre la arena, e esfuerzo, las heridas actuaron como efectivos somníferos para que ambos cayeran en las tinieblas.


Wyr abrió los ojos, se retorció en las sabanas blancas y miro a su alrededor. La misma tienda que días atrás, todo meticulosamente limpiado y colocado en la misma posición. Su espada se hallaba deteriorada pero apoyada junto a una de las elaboradas mesillas, junto con su armadura. Permanecido con los ojos abiertos como platos mirando al techo, la explosión, aquella experiencia en la gruta que le habia costado la vida por casi dos veces aun estaba fresca en el recuerdo, le resultaba confuso detenerse a comprender todo de golpe pero definitivamente lo estaba haciendo cuando entro el prospector Barbapiedra. El anciano enano no hablo al verle despierto, simplemente se sentó junto a el en la base del catre, su mirada estaba cruzada por el pesar y en sus manos jugueteaba con un adorno de piedra de pequeño tamaño parecido a un carnero. - Al fin despiertas, por segunda vez. Va a ser verdad eso de que los humanos no parecéis todo lo frágiles que aparentáis, pero es cierto vos sois la prueba fehaciente de ello, Wyr. - Wyr se mantuvo en silencio, quería demasiadas respuestas en aquel momento y el anciano enano no parecia en las mejores condiciones para responderlas, le dejaría descansar, quizás todo el campamento necesitara un descanso. -Hjarmi aun no se ha recuperado, no ha probado bocado y por los titanes tampoco una pinta de cerveza desde que retornamos a por vosotros, se mantiene vigilante de las arenas en la dirección que partisteis escrutando, esperando el momento en que aparezca su hermano Brokk para despotricar sobre el ¿pero no sera así, verdad?, dime Wyr. ¿Dime que os sucedió allí bajo?. - Aard relato con todo lujo de detalles lo acontecido, sin omitir un apice de verdad y ensalzando como verdaderamente fue el papel de ambos enanos en la supervivencia, y el valiente sacrificio de Brokk por su hermano. - Los enanos somos una raza de fuertes convicciones, valores tan aferrados a nosotros como la piedra que compone una montaña, estoy seguro de que Brokk no dudo un segundo de su dstino y lo afronto con valor, que los ancestros le reciban en sus salones por toda la eternidad pues ese muchacho bien merece brindar y ser recordado. - al tiempo que se levantaba de la cama y se dirigia hacia donde descasaba Wyr continuo hablando. - Y sera recordado, creeme. En cuanto a ti, nos ayudaste aun cuando el resultado no haya sido el esperado, Hjarmi ha esbozado levemente las ocasiones en que has derramado sangre por ellos. Tengo algo para ti, tus cosas y algo que te ayudara en tu camino errante.- Justo en ese momento y tomando el libro con la calavera del dragon entre sus manos se lo entrego a Wyr. - Se de donde proviene y por tanto hacia donde deberias marchar. Yo no siempre he sido anciano, hace ya un lustro ayude en la batalla contra el rey examine en las costas del norte sirviendo bajo las ordenes de Muradin Barbabronce, ayude a levantar Valgarde en sus costas y alli lleve a mi mujer e hijos cuando contactamos con el continente. Un dia en una expedicion matutina nos sorprendio una ventisca cerca de las cumbres del norte, no se veia nada al menos para nosotros. Una bestia nos sorprendio, grande y de pelaje blanco un yeti como jamas habia visto en Khaz'modan. Alguna terrible variante de ese continente helado que erradico a cuatro de mis compañeros de los cinco que eramos en la formacion, no los devoraba, simplemente los mataba a todos quizas por territorialidad, quizas por maldad sea como fuere afronte mi destino sin dudarlo si habia de morir alli asi habria de ser. Pero entonces una espada aparecio en escena, silbaba con cada corte y destelleaba en la nieve como un faro en la mas absoluta oscuridad. La blanca nieve comenzo a teñirse con la sangre de la bestia hasta que finalmente un prolongado rugido anuncio su muerte. - El prospector apretando el puño entorno a la figurilla de madera que aun sostenia en sus manos continuaba relatando.-

-Entonces lo vi, un hombre encapuchado, blandiendo una espada mientras portaba otra aparentemente idéntica en la espalda y en su cuello, en su cuello el simbolo de este libro. Un dragon mostrando las fauces, sus ojos tenian algo antinatural y su voz parecía de un extraño tono metálico que sin pretenderlo me erizo los pelos de la barba y me puso en guardia, pero rapidamente comprendi que no era una amenaza y como estipula mi honor le prometí una recompensa, ¿oro? me lo rechazo, ¿joyas, armas? misma respuesta, no. Me dijo que le bastaría con aquello que estaba en casa y no esperaba, me encogí de hombros y asentí prometiendole por mi legado que asi seria ¿que podia esperar yo?. Al amanecer del dia siguiente llegamos a Valgarde y la puerta de mi casa se abrio para mi sorpresa, allí estaba mi chiquillo, no tenia aun siquiera barba, un mocoso que me llenaba los dias de dicha y alegria, algo que en verdad....no esperaba. Gire la mirada al hombre que me asintio, mi mujer se asomo al portal de la entrada mirando extrañada la situación, ¿que podia hacer yo? ¿como romper un juramento que había hecho por mi legado y honor?. - El prospector entonces alzo el carnero de madera hacia los ojos de Wyr. - Antes de llevárselo mi chiquillo me lo dio, sus sollozos se clavaron como estacas en mi corazón pero a aquel hombre le debía la vida, decía leves cosas sobre como lo formaría y un nombre, Kaer'Bleidd. Y desaparecieron hace ya cinco largos años, que el panteon guarde a mi vástago de haberse convertido en un joven guerrero digno de su padre...- ¿Kaer Bleidd? donde se ubica? que es? te lo ruego, quizás pueda conferirme respuestas o un rumbo a tomar. - No se si eres como aquel hombre o no, cada día siento ganas de estrangularlo por llevarse a mi muchacho y podría hacerlo contigo, pero no lo haré y te deseare suerte en el futuro, Wyr. - Descolgándose del cinturón un mapa abierto con una ubicación marcada se disponía a salir de la tienda cuando se giro por ultima vez. - Te doy las gracias, Wyr. Siempre seras un amigo, si ves a mi hijo Jormunn en ese lugar, dile que su padre jamas le olvidara y que algún día nuestros caminos... se reencontraran.- Y desapareció por la entrada de la tienda dejando a Wyr con mas preguntas que respuestas mientras miraba el símbolo del dragón.

No tuvo tiempo de despedirse de Hjarmi, el enano aun estaba oteando el horizonte cuando marcho. Un deseo simple traspaso su mente en aquel y futuros instantes, aquel valiente enano se merecía olvidar y llegar a alcanzar la grandeza que le estaba predestinada. Por su parte el debia emprender un largo viaje, mas aya del mare magnum, cruzando varios reinos hasta llegar a la fortaleza del lobo, el reino de Alterac. Desconocía lo que hallaría allí, su antiguo yo parecía haber estado interesado o al menos haberse situado tras los pasos que estaba emprendiendo en ese preciso instante. Futuro incierto o no era el camino que debia recorrer para llegar a recordar lo que antaño fue.